Jaque mate a 34 años de olvido

He aquí, un ejemplo de AMNESIA SELECTIVA.

Las declaraciones del Sr Pujol, nos llevan a comprender el significado de la amnesia selectiva, cuando con total desprecio a la inteligencia, con una arrogancia extrema, y con una prepotencia ignominiosa, declara disponer en Andorra más de cuatro millones de euros sin declarar, y que en 34 años no ha «dispuesto» ni de un solo día para regularizar su situación fiscal con la hacienda pública, la misma que, cuando cualquier español no cumple con sus compromisos fiscales, toda la fuerza legal impide cualquier intento de escurrir el bulto con la hacienda pública, esa misma fuerza con la que, la opinión pública espera que se aplique en el caso del Sr. Pujol.

Esta afirmación, no hace sino que agravar su delito fiscal, ya que el reconocimiento de esa ilegalidad tributaria, no responde a un acto de arrepentimiento, sino más bien a una estrategia de aminorar los efectos de dicho supuesto delito, al comprobar que, era inminente su descubrimiento merced a las laboriosas investigaciones de los investigadores de delitos fiscales.

Es comprensible que un hombre con la intensa actividad que ha desplegado el Sr. Pujol, durante años, no le haya permitido «disponer» de un solo día para cumplir con sus compromisos tributarios, aunque en los acuerdos con tres Presidentes de Gobierno, en los que su capacidad negociadora quedó manifiestamente acreditada su oportunismo, así como su exquisita memoria.

Primero en 1993 cuando el Molt Honorable Pujol arrancó al Presidente Felipe González el 15% para las autonomías; en 1996 con el Presidente José María Aznar con la firma del pacto del Majestic a cambio de garantizar su investidura y en el 2003, con el presidente Zapatero, cuando éste se comprometió a apoyar el Estatuto Catalán que, como es lógico, el Sr. Pujol se encargó de recordárselo tres años más tarde, y lograr que Zapatero se reuniera con Más para desbloquear entre los dos la reforma del Estatuto, logrando en estos tres acuerdos excelentes resultados políticos y económicos y no precisamente para el interés del conjunto de España y todo ello –eso sí- para garantizar una «estabilidad parlamentaria».

Y ahora, estalla el escándalo, no solamente político, sino también moral, personal y jurídico, que en ningún momento se suaviza por el hecho de dimitir como MOLT HONORABLE PRESIDENTE o PRESIDENTE DE HONOR, así como su suelto vitalicio como Ex Presidente y demás privilegios, sería una inaceptable ironía, porque después de esta «tragedia política para Cataluña» resultaría infame seguir ostentando los citados títulos.

Y ahora y solo por un momento, hay que preguntarse, ¿es ésta la autoridad moral que ha presidido tantos años el horizonte político de Cataluña aliñada por los casos Palau, el 3%, Caso Adiga, Caso Pallerols o el caso ITV?