Fractura mental
El verano del 2025, al caer sobre la acera, con el acto reflejo de intentar amortiguar el golpe en la caída, se rompió el hueso del brazo por tres localizaciones, y esto representó la impotencia de originar movimiento con un miembro superior del aparato locomotor. Este acontecimiento vital despertó un recuerdo de una época anterior.
Desde 1992 hasta el 2004, doce años exactamente, presenté un programa sobre salud, física, mental, social y espiritual que nombré: “Línea de fractura.
La primera palabra puede definirse como : extensión considerada en dimensión de la longitud.
La segunda como extraída del diccionario terminológico de ciencias médicas (Salvat) o de otro, de la lengua española (Everest) está relacionada con rotura.
En el caso de este último libro haciendo referencia a huesos debido a violencia externa.
Decidí nombrar al programa emitido por RKR (Radio Las Rozas): “Línea de Fractura”, porque imaginaba no solo una línea, sino varias como sobre el pavimento de una autopista, y la posibilidad de pasar de un carril a otro, produciéndose un cambio, que no ya un accidente, si no se ha señalizado el paso de una vía a otra contigua, y por consiguiente, con frecuencia factura en singular o plural aunque sin embargo la fractura que me imaginaba, era la relacionada con la mente.
Resulta curioso este vocablo, que utilizamos con frecuencia, incluso en lengua inglesa, MIND, se defina según el diccionario terminológico de ciencias médicas (Salvat) como potencia intelectual del alma, así como también, designio, pensamiento, propósito, y no como intuitivamente, sin conocer esta definición, entenderíamos el título del artículo de este columna que hace alusión a fractura, y mental, por tanto demente.
La fractura se identifica como ruptura, en este caso no es de huesos, como habitualmente se entiende, sino mental, y como mente se identifica como potencia intelectual del alma, debo suscribir las facultades psíquicas, también denominadas por diversos autores, mentales o del alma, que son: inteligencia, conciencia, atención, memoria y pulsiones instintuales.
Pues bien, ya que apunto la fractura mental, puede observase en tal estado, la afectación de una, dos, tres, cuatro o las cinco funciones o facultades del alma.
Hace tiempo escribí sobre la homeostasis, entendiendo esta, como tendencia al equilibrio o estabilidad orgánica en la conservación de constantes biológicas.
Pues bien en virtud de este “compromiso” si cabe expresarlo de este modo, podría decirse que una persona equilibrada se constituye sobre una cierta estabilidad en lo que respecta a pensamientos, sentimientos, emociones, humor y a la forma de reaccionar ante diversos estímulos externos, pero también internos, así como mantener cierto autocontrol de los impulsos y de la vida instintiva.
Por esto, si observamos variaciones o anulaciones de los diversos parámetros (entendiendo estos no como líneas constantes e invariables que entran en la ecuación de algunas curvas, sino como elementos primordiales de salud mental); y si dicha constante (refiriéndome a salud), se ve vulnerada se establece sin lugar a dudas la fractura mental, o con otras palabras la ruptura de la continuidad de una estabilidad a nivel personal, de pareja, laboral, social, espiritual.
Esta circunstancia en singular, pero muchas otras veces en plural, de rotura se produce primordialmente, por falta de madurez psicológica, y al verse desbordado por motivos de abarcar más de lo que se puede desde la óptica física y menta, por este motivo el estrés es el elemento más acuciante de una fractura mental, ya que se define por tensión nerviosa provocada por situaciones agobiantes que se manifiestan en diversos trastornos físicos y/o psicológicos.
Como en el título del programa que presentaba, la línea es traspasada y por consiguiente, se produce la fractura.
La posibilidad de fractura mental ha aumentado su incidencia y prevalencia por los dos motivos (móviles) que he adelantado: el primero la falta de madurez, y es que aludiendo a esta, cada año, brilla más por su ausencia, en una sociedad más materialista que nunca, absurda por sus planteamientos simplistas y necios, esto segundo más que lo primero, con falta de información contrastada (decía León Trostky: “Tal vez encuentre la verdad al comparar las mentiras”), y de formación.
Hoy en día puede ser doctor y tener un master cualquiera, como cuando se hace referencia a las personas capaces de vender su cuerpo y su mente por dinero. Lo que realmente vale, no se puede adquirir con el vil metal.
Segundo por desbordarse y entrar o ir a caída libre, en picado, como un aeroplano, por no haber dicho no, pero esto, tiene que ver mucho con la madurez. “El ser prudente es como el alfiler, la cabeza le impide hundirse hasta el fondo”.

