Hasta siempre María
María Caamaño Múñez, la niña salmantina de 13 años apasionada a los toros y al fútbol, que durante años luchó contra el sarcoma de Ewing, un extraño cáncer especialmente agresivo en niños y jóvenes nos ha dejado tras agravarse su estado de salud.
El mensaje de su familia a primera hora de la mañana, cargado de dolor y ternura, ha sido el reflejo más íntimo de esta despedida. “Hoy no es M4RÍA quien os escribe, hoy os escribimos su equipo titular”, comienza un texto que rápidamente se ha difundido por las redes. En él relatan cómo la pequeña “ha estado luchando mucho, hasta el último segundo”, hasta que finalmente “desde esta mañana, M4RÍA ya está descansando”.
Tras varios años de batalla constante, y una fuerza que desbordaba su edad María nos ha dejado. María no solo conquistó corazones por su amor a la tauromaquia, sino por su valentía y resiliencia a una muy dura enfermedad. Junto al matador de toros Gonzalo Caballero, impulsó la fundación “La sonrisa de María”, desde donde luchó incansablemente hasta el final, ayudando también a otros niños que padecen esta enfermedad y que sirvieron para dar visibilidad y apoyo a esta lucha, dejando una huella imborrable. Un proyecto solidario convertido en fundación con el objetivo de impulsar y financiar la investigación biomédica contra el cáncer infantil, prestando un apoyo vital al Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid.
El compromiso del sector taurino con María ha sido total a lo largo de estos años de lucha. Plazas de toros como las de Las Rozas, Alba de Tormes o Torrejón de Ardoz abrieron sus puertas para colgar el «No hay billetes» en festivales y corridas benéficas organizadas en su honor. Figuras del escalafón como David Fandila ‘El Fandi’, el salmantino Manuel Diosleguarde, y por supuesto, Gonzalo Caballero, hicieron el paseíllo por y para ella, demostrando que el planeta de los toros es, ante todo, un refugio de generosidad y entrega.
En 2024 recibió el merecido reconocimiento con el premio Castilla y León de los “Valores humanos y sociales”, reflejo de su ejemplo de vida.
Hoy, España y todo el mundo de los toros llora la partida de esta gran luchadora y ejemplo de vida. María nos deja, pero su sonrisa, su fuerza y su legado permanecerán para siempre.
Carta de despedida de Gonzalo Caballero:
“Con el corazón roto y el alma partida en mil pedazos, cuesta asumir que ya no estás aquí Mi querida princesa, la sonrisa más bonita que jamás pisó La Tierra.
Anoche, volviendo a casa por carretera después de darte un último beso, trataba de encontrar una explicación a tanto dolor. Dios te envió a este mundo con una misión y era enseñarnos que, ante la mayor adversidad, siempre había que sonreír e intentaré estar a la altura de ello…
María, se acabaron los dolores y las infinitas horas de hospital, pero comienza tu legad. Fue tan bonito lo vivido que solo puedo darte las gracias. Jamás vi a nadie luchar contra la adversidad como tú lo hiciste y ahí reside todo, en el mensaje de fe y esperanza que nos dejas tatuado en el corazón a todos los que tuvimos la suerte de estar a tu lado.
Fuimos cumpliendo sueños, gracias a las personas tan increíbles que aparecieron en el camino. Si algo aprendo de todo esto es que la fuerza del amor de unos padres y de la mejor hermana del mundo es capaz de vencer cualquier diagnóstico de cualquier médico.
Ewing no ganó, pequeña, porque nunca pudo quitarte la sonrisa y porque tu sueño de curar a todos los niños oncológicos es más que nunca el objetivo de todos los que formamos tu equipo de ‘La Sonrisa de María’.
Gracias a todas las personas que habéis ayudado a María en esta lucha. Cada acción, cada mensaje, GRACIAS. Los médicos dijeron que no duraría más de 15 días y sonrió durante 2392 días»
María Caamaño, la «princesa futbolista guerrera» que nunca perdió la sonrisa descanse en paz.


