Athletic 4-0 FC Barcelona: El Athletic vapulea a un Barça que depende de un milagro para conseguir el ansiado ‘sextete’

El FC Barcelona es un equipo que tiene tan controlado el fútbol que facilita a la numerología las correspondencias. De momento, ha ganado un título encajando cuatro goles y ha encajado cuatro goles en el intento de conquista de otro. Ayer las faltas se fueron a los balcones, las piernas pesaron como de ser jugadores y la defensa culé no apareció a tenor de no despistar a los que vivimos de contar lo que pasa.

Lo que pasó fue una carencia y demuestra lo que pasará que será una lucha contra el tiempo. El equipo del FC Barcelona se reduce a los titulares y eso está bien siempre y cuando el lugar por donde se doble el equipo no sea la defensa. La lucha contra el crono le supondrá no perder más puntos de los debidos de septiembre a diciembre, ya que en enero llegan los Reyes Magos. Es la oportunidad de las hienas al acecho, el poder vivir otra Liga, el que no sea un guitarrista solitario.
 
El Athletic aprovechó todas las carencias y sacó de dentro el mejor ímpetu y el mayor de los excesos. Empezando por el 1-0. Un balón de la nada  que Ter Stegen despejó de cabeza como no conociendo la mayor de las virtudes vascas: el cojonismo. El balón quedó muerto en el centro del campo y como si de uno de esos juegos tradicionales se tratara, San José la pegó para mandarla a lo que quedara de antiguo San Mamés. El balón fue teledirigido a los sueños. Tomó efecto y según la grada se levantaba, a Stegen se le caía más el pelo. Nunca olvidará a los vascos.
 
Entonces el Barça le puso ganas pero fue un quiero y no puedo. Fue como ver que el gallito del gimnasio no podía con las pesas de aerobic. Y entendimos que era por el cansancio y que ni Suárez y ni siquiera Messi, pueden equilibrar el desequilibrio. El descanso, que se suponía bálsamo, fue una llamada a la guerra de Valverde.
No hay  nada mejor para despertar que el agua helada, que un disparo al larguero. El de Pedro en el que puede ser su último partido. Y con esto llevo dos crónicas. Sabin Merino puso el balón en Aduriz tras el fallo de Sergi Roberto, un Hacendado en esto del barcelonismo. Fue gol. Fue creible. Y lo que quedaba.
 
Otra indecisión, diez minutos de reloj después, consagró a Aduriz. Era el día y fue gol. Otro. Cuesta encontrar a gente que critica a estos killers pero los hay. Buscan un fútbol de Play Station. En el de verdad, Aduriz puso el 3-0 y dejó boquiabierto a medio San Mamés. Cuando todo va mal, Alves suele ser noticia. Cometió un penalti de manual, por no entrar en calificativos malsonantes, sobre Etxeita que transformó Aduriz para llevarse el balón en el 68.
 
Entendimos que todo había acabado sabiendo que dos contras del Barça ponían el 4-2 y el morbo a la eliminatoria. Fue entonces un combate táctico sobre el ring que buscaba la igualada de puntos y que le salió muy bien a los de Valverde no encajando. Tampoco el Barça hizo mucho para elló. El Athletic se lleva en el habe un partido de los que pueden empezar a escribir la historia de un nuevo San Mamés. En el debe, que con un Barça nunca una ventaja es suficiente. Por si acaso, saquen brillo a la Gabarra.
 
Darío Novo