Los trenes, el problema persiste
Es evidente que la buena fama de la que gozaba el transporte ferroviario en España, se ha ido al traste. Ha cambiado de ser referencia en el mundo tanto las cercanías como los efectivos y seguros trenes AVE, esos que pagaban al viajero el billete si llegaban más de 5 minutos tarde de su horario establecido y viajaba a alta velocidad por las vías españolas, ahora se quedan averiados en mitad de trayecto casi a diario por falta de fluido eléctrico, averías en sus catenarias o cualquier otro fallo que hace que sus pasajeros se queden tirados en medio de la vía por muchas horas y ninguna explicación.
No funciona el Aire Acondicionado, no hay agua ni comida ni ningún tipo de ayuda por parte de sus responsables ya sea RENFE, ADIF o el propio Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible .
El sistema ferroviario de España, uno de los más importantes de Europa, ha experimentado múltiples episodios de mal funcionamiento en los últimos años.
Estos problemas han generado incomodidades tanto para los ciudadanos como para los turistas que dependen del transporte público para movilizarse por la ciudad y sus alrededores. A pesar de los ‘supuestos’ esfuerzos realizados por las autoridades para mejorar el servicio, los retrasos, las averías y la falta de mantenimiento siguen siendo una constante en la red de trenes de la capital.
Los problemas más habituales se este ‘exlíder’ de los sistemas ferroviarios del mundo se traducen los continuos retraso de los trenes. Los usuarios han reportado con frecuencia que, a pesar de las mejoras tecnológicas y la modernización de algunas líneas, las demoras siguen siendo una pesadilla diaria para quienes deben desplazarse en hora punta.
En muchos casos, los retrasos se deben a la congestión de las vías, la falta de personal o a problemas técnicos en los trenes mismos.
Las continúas averías en sus trenes también son una de las principales causas de interrupciones en el servicio. Las fallas en los sistemas de climatización, frenos o sistemas eléctricos son comunes, lo que obliga a los usuarios a experimentar viajes incómodos y, a menudo, peligrosos.
En ocasiones, los trenes quedan detenidos en medio del trayecto sin una explicación clara sobre el tiempo de espera o la resolución del problema.
Este extremo puede ser por la falta de mantenimiento adecuado en algunos sectores de la red continúa siendo una queja recurrente. Varios tramos de las líneas más antiguas de Renfe, tienen una infraestructura que muestra signos de deterioro, con estaciones que no están bien mantenidas o vías que requieren una renovación urgente.
Otro factor que contribuye al mal funcionamiento del sistema ferroviario, sobre todo en Madrid, es la sobrecarga de pasajeros, especialmente en las horas punta ya que las líneas más utilizadas en cuanto a flujo de viajeros suelen estar tan llenas que es difícil acceder a los trenes o encontrar un espacio cómodo para viajar.
Esta sobrecarga aumenta el riesgo de retrasos y hace que el viaje sea aún más incómodo.
Por otro lado nos encontramos con el estado de algunas estaciones de la red ferroviaria que siguen presentando problemas en términos de accesibilidad, limpieza y servicios.
Las personas con movilidad reducida enfrentan dificultades en las estaciones antiguas que no han sido adaptadas a las normativas de accesibilidad.
Además, el mal estado de algunas infraestructuras puede dificultar la correcta circulación de los pasajeros.
Los problemas en el sistema ferroviario no solo afectan a los pasajeros en términos de tiempo, sino también en cuanto a la calidad de vida. Los ciudadanos que dependen del tren como medio de transporte para ir al trabajo o estudiar se ven obligados a invertir más tiempo del necesario en sus desplazamientos.
Además, los viajeros frecuentes reportan altos niveles de frustración debido a la falta de información en tiempo real, lo que aumenta la incertidumbre sobre la duración de sus viajes.
Las empresas y trabajadores que dependen del tren también experimentan impactos económicos. Los retrasos frecuentes pueden afectar las jornadas laborales, provocando pérdidas económicas y reduciendo la productividad.
Este mal funcionamiento es especialmente evidente en los sectores que dependen de la puntualidad, como el de los negocios y el turismo.
Una vez llegado a este punto, ¿qué se puede hacer para solucionar este persistente problema?. Sería muy beneficioso acometer inversiones en las infraestructuras, la renovación de las vías y estaciones es esencial para evitar averías y mejorar la capacidad del sistema. Además, la modernización de las instalaciones permitiría una mejor distribución de los pasajeros y un flujo más ágil en las estaciones. Incrementar las revisiones periódicas de los trenes y las infraestructuras es vital para reducir el número de averías.
El mantenimiento preventivo podría alargar la vida útil de los trenes y minimizar las interrupciones del servicio. Seguramente si se modernizara con nuevas tecnologías la gestión del tráfico ferroviario que optimicen y permitan una mayor flexibilidad en los horarios podría aliviar la congestión y reducir los retrasos.
Las aplicaciones móviles que informan sobre el estado del servicio en tiempo real también pueden ayudar a los usuarios a tomar decisiones más informadas sobre sus trayectos. Por otro lado el aumento de personal cualificado en los trenes y estaciones podría reducir los tiempos de espera y aumentar la seguridad en las instalaciones.
Además, la contratación de más personal en horario punta podría ayudar a gestionar mejor el volumen de pasajeros.
Como conclusión,el mal funcionamiento de los trenes sigue siendo un problema que afecta a una gran parte de la población. Los retrasos, las averías y la falta de mantenimiento son aspectos que deben ser abordados de manera urgente por las autoridades competentes.
Si bien existen soluciones propuestas que podrían mejorar la situación, el reto sigue siendo grande, especialmente en las grandes ciudades, básicamente en Madrid, que es nexo ferroviario de unión entre provincias y que no puede quedarse atascado su sistema de transporte tan fundamental para su funcionamiento.
La inversión en infraestructura, el mantenimiento constante y la mejora de la gestión del tráfico ferroviario son claves para ofrecer un servicio de calidad a los usuarios.
Las vacaciones de verano son una época muy esperada por muchas personas para relajarse, desconectar y disfrutar de tiempo libre.
Sin embargo, en estos tiempos en los que falla el transporte publico, es importante tener en cuenta en manos de qué compañía de transporte de viajeros vamos a dejar nuestras vacaciones, los trenes se quedan tirados en medio de las vías por muchas horas, el acceso a los aviones se atasca en las zonas de embarque, las caravanas de coches privados en las carreteras son kilométricas…
Capital Noroeste también se toma vacaciones hasta septiembre, en que volverá a su cita con los lectores. Sólo nos queda recomendar la máxima prudencia en los desplazamientos, en la piscina o playa no perder ojo a los menores con la regla del 10/20, que consiste en mirar al menos cada 10 segundos al menor y comprobar que podemos llegar a él en menos de 20 segundos y nunca bajar la guardia.
Si es posible gasten poco o al menos acorde con sus posibilidades, evitar los excesos y que disfruten mucho.
Nos vamos unos días de descanso, después de este año tan complicado en lo económico y social pero con la satisfacción de haber acercado a los lectores la actualidad de los municipios del Noroeste con rigor, poniendo el foco en aquellas noticias que tienen impacto en la vida municipal, alejándonos del ruido y atendiendo a las necesidades de los vecinos que mes a mes nos acompañan, con nuestra aportación de la información local, comarcal y regional.
¡Feliz Verano!